La revista Andes Magazine me encomendó viajar durante el verano de 2006 a cubrir la celebración de Carnaval en la ciudad boliviana de Oruro, en menos de 48 horas estaba arriba de un avión con sólo 6 rollos de película de diapositivas y menos de US$ 200 para todos mis gastos.
Llegando a La Paz traté de comprar más película, pero esta no existía y con la presión de menos de 200 fotos para tomar abordé el bus que me separaba a algunas horas de Oruro.
Mi planificación original de retratar bailarines se vió rápidamente modificada por la sorpresiva invitación a presenciar la ceremonia Aymara de Wilancha que se realizaría en la mina argentífera de San José de Itos. Los protagonistas de la fiesta fueron cuatro llamas (Vicugna lamma) que luego de horas de música, alcohol y petardos fueron sacrificadas en el interior de la mina para agradecer al Tío (Señor de las profundidades de la tierra) en medio de horaciones, bocanadas de tabaco negro y sahumerios de dulce aroma.
Las imágenes resultantes se publicaron en la edición 126 de Andes Magazine y algunas se utilizaron posteriormente en mi participación durante la exposición colectiva Fiestas de la Vida.
Este momento marca la lenta y postergada finalización de mi periódo de fotografía tradicional y comienzo mi derrotero digital.
